DECLARACIÓN PÚBLICA – COORDINADOR DE COMISIONES DE DERECHOS HUMANOS, REGIÓN DE VALPARAÍSO

1.- Hace unos días, la Corte Suprema de Justicia a través de jueces; Hugo Dolmestch, Manuel Valderrama, Carlos Küsenmüller Ricardo Abuauad y Antonio Barra resolvió otorgar la libertad a violadores de derechos humanos. Dictamen que viola Convenciones Internacionales que Chile ha suscrito, y que constituye un agravio a los familiares de víctimas y es una pésima señal que va en sentido contrario al establecimiento de una cultura que proteja los derechos esenciales de futuras generaciones de chilenas y chilenos. Soporte esencial para una sana y respetuosa convivencia nacional.
2.-Históricamente la Justicia y particularmente la Corte Suprema ha estado comprometida con la Impunidad. Salvo los magistrados René García Villegas, José Cánovas Robles, Juan Guzmán Tapia, Milton Juica y Carlos Cerda.Durante la dictadura cívico-militar fue ciega y sorda ante los miles de recursos de amparos interpuestos a favor de personas detenidas; trabajador@s, dirigentes sociales, jóvenes, profesionales y hasta mujeres embarazadas y menores, sin que hasta el presente los familiares y la comunidad sepan que ocurrió y las circunstancias en que estas personas fueron asesinadas y desaparecidas a manos de agentes del Estado.
3.-La independencia absoluta de órganos e instituciones del Estado, a que hace alusión la elite política gobernante no es tal, no existe en ninguna formación socio-económica. Hay interdependencia, momentos políticos, intereses de clase, cooptaciones, redes de poder, roles, hegemonías…..etc. que influyen en las conductas, expresiones, opiniones y resoluciones de quienes las integran.
4.-Respecto de la decisión política de la Corte Suprema, fundamentada con lenguaje jurídico para liberar a los reos, se encuentran las presiones de los poderes fácticos, siendo el principal, un puñado de grandes empresarios, dueños de bancos, de AFP, de clínicas privadas, de ISAPRES, de centros de estudios, y que durante la dictadura fueron los funcionarios que privatizaron en su beneficio las empresas del Estado.
Y en los medios de comunicaciones que poseen instalan personajillos que recurrentemente, a través de la radio, la prensa y la pantalla, niegan las atrocidades de la dictadura, la intervención de EE.UU. y la existencia de detenidos desaparecidos. Sobre la base de la falsificación y/o negación de hechos históricos van construyendo sus verdades e influyendo negativamente en las personas menos informadas. Así también promueven el consumismo desenfrenado, el fanatismo religioso, el individualismo y la apatía política, para frenar la participación social, la profundización de la democrática e impedir los avances en materia de derechos sociales.
5.-Este sector ultraderechista de la elite político-empresarial, busca retrotraer la historia, solo cree en el crecimiento económico y la modernidad a partir de la superexplotación de l@s trabajador@s manuales e intelectuales en el marco de una cultura autoritaria, del miedo, del odio y del abuso, tal como ocurrió durante casi 17 años en nuestra patria.
2.-En sociedades injustas y obscenamente desiguales como la chilena, solo queda la más amplia unidad de trabajador@s, manuales e intelectuales, pequeños y medianos comerciantes, empresarios y agricultores, que se planteen un modelo ético de desarrollo nacional sustentable e integral, que ponga en el centro al ser humano y con una inserción en el comercio internacional que cautele nuestros recursos naturales y con un Estado eficiente, moderno que incorpore el desarrollo científico y tecnológico en todos los planos del quehacer de la sociedad.
Valparaíso, agosto de 2018.-

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