NI TAN UNIVERSALES, NI TAN INCLUSIVAS, NI TAN GRATUITAS

Las Salas cunas que el Gobierno de S. Piñera está promoviendo con su proyecto iniciado con el Mensaje 093-366  (Boletin N° 12.026-13) tienen una letra chica perversa.

La administración  con una ganancia denominada eufemísticamente “retribución” más parece un regalo a las AFPs y Compañias de Seguros y otros que incluso podrán compartir personal e infraestructura  con la Sociedad Administradora del Fondo de Sala Cuna .

En ninguna parte del proyecto de ley se establecen las necesidades del niño(a) o del lactante que va a ir a esa sala cuna, como tampoco las necesidades de estimulación, la cantidad de horas que puede estar, cuáles son las exigencias para la institución que se va a hacer cargo de este cuidado temporal de los niños y claramente el tema no tiene puesto el centro en los niños, sino que en el sistema de trabajo y la necesidad que tiene el mercado laboral, pero no en el desarrollo humano, ni en el desarrollo del niño y mucho menos en el desarrollo de padres y madres .

Si a esto se suma  la flexibilidad laboral con jornadas pactadas en forma individual la ”sala cuna universal” se transforma en un espejismo en el desierto.

Es la antigua discusión , los derechos del niño y sus padres contra los intereses del Capital.

(Ver Proyecto)

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SESION 41», EN 27 DE AGOSTO DE 1968  SENADO

La señora CAMPUSANO.—Señor Presidente, el domingo recién pasado se dio una nueva demostración del alto grado que ha alcanzado el sentimiento de lucha en cientos de miles de mujeres chilenas a favor de la dictación de una ley de jardines infantiles que atienda debidamente a los niños menores de 7 años, orientando con criterio científico sus primeros pasos en la vida, que, según los expertos, son los que tienen mayor importancia para la formación de su personalidad. Miles de mujeres santiaguinas y delegaciones de las provincias de Valparaíso, Coquimbo y Concepción, se dieron cita en el teatro Caupolicán, convocadas por el Comando Nacional Pro Jardines Infantiles, para escuchar la cuenta de sus dirigentes sobre el estado de tramitación del proyecto y, al mismo tiempo, reclamar una. vez más la solución tantas veces planteada.

Primero fueron unas pocas voces aisladas que parecían estar pidiendo algo irrealizable, una utopía innecesaria; luego se fueron incorporando nuevas mujeres y organizaciones. En el curso de estos veinte años se han presentado anteproyectos, se hicieron estudios, encuestas, se realizaron seminarios y mesas redondas, exposiciones, hasta que, poco a poco, el movimiento se fue transformando realmente en algo masivo y amplio que abarca las más vastas capas de la sociedad.

En estos instantes están incorporadas a él desde el Departamento Femenino de la Central Unica de Trabajadores hasta el Colegio de Asistentes Sociales y, sin duda, interpreta con fidelidad las aspiraciones de todas las mujeres trabajadoras del país. El Comando Nacional Pro Jardines Infantiles tiene una indudable representatividad e importancia y agrupa mujeres de las ideologías más variadas, opuestas a veces, que se han unido en el propósito común del cuidado y atención del niño chileno. Merece ser realzada, por cierto, la incorporación entusiasta al Movimiento pro Jardines Infantiles de nuevos sectores de mujeres trabajadoras, de proletarias y pobladoras; no sólo ya las profesionales, que siempre han favorecido este comando con su presencia. Y no podía ser de otra manera, pues son ellas las que sufren con mayor rigor el drama de la falta de atención para sus hijos.

Siempre hemos encontrado en nuestras convicciones humanistas el impulso necesario para proseguir.

Nos rebelamos, ayer y hoy, ante la incompresión y negligencia abismantes  con que se abordan los problemas de la madre y el niño en la sociedad capitalista.

¿No es inaudito, señor Presidente, que en un país donde dos millones de niños tienen menos de siete años —que es, aproximadamente, el límite más elevado de la educación parvularia— y 34 por ciento de la población activa está formada por mujeres que trabajan, no exista, en pleno 1968, una ley que establezca un sistema nacional de jardines infantiles, como primer peldaño de la educación, con establecimientos donde puedan ser atendidos los niños por personal idóneo, alimentados y cuidados y recibiendo, al mismo tiempo, la educación formativa primaria indispensable? ¡Y cómo contrasta esta situación con la que impera en los países socialistas, donde, como tuvo ocasión de decirlo el entonces Senador señor Frei en plena campaña electoral presidencial, los niños eran los verdaderos y auténticos privilegiados ! ¡

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